Las múltiples ofertas millonarias rechazadas por Michael Jordan

El agente de Jordan durante su carrera en la NBA revela algunas de las propuestas a las que Jordan ha dicho que no en los últimos años.

AS.-  La vida de Michael Jordan tras sus tres etapas como jugador de la NBA ha sido todavía más prolífica que ésa si sólo nos regimos por términos estrictamente económicos. El lanzamiento de la marca Jordan Brand, afiliada a Nike y con un modelo de negocio alabado a lo largo de los años, y muy buenos contratos publicitarios le llevaron a multiplicar por muchas cifras su patrimonio.

Jordan ganó algo más de 93 millones de dólares como jugador, con un pico de 33 en la temporada 1997/98 (en la que se centra The Last Dance, el documental sobre su figura estrenado este año), pero el montante que Jordan amasa ahora es de 2.100 millones. Decisiones empresariales muy beneficiosas, como la compra de los Hornets por 275 junto a un grupo empresarial y la venta de una parte de las acciones cuando el valor total era de más de 1.000, le han llevado a colocarse en el Olimpo de los deportistas más ricos de la historia.

Ofertas astronómicas

Sobre ello ha hablado recientemente David Falk, el que fue su agente durante toda su carrera. Falk, además de representar a otros como Allen Iverson, Alonzo Mourning, Charles Barkley, Pat Ewing, Dominique Wilkins o John Stockton, ayudó a convertir en éxito las finanzas de Michael Jordan.

En una entrevista para Boomer And Gio, un programa de la emisora de radio WFAN, ha expresado su admiración por el poder de ‘Air’ para elegir qué cosas hacer y qué cosas no gracias al enorme colchón económico que tiene: “Le conseguí un acuerdo hace unos tres años por 100 millones. Todo lo que tenía que hacer, además de dar su nombre y su beneplácito, era hacer una única aparición de dos horas para anunciar el acuerdo. Y dijo que no… ¡Que Dios le bendiga! Ha sido tan exitoso que tiene de hacer lo que le dé la gana y de no hacer otras cosas que no le apetezcan. De él también admiro eso. Es muy pero que muy selectivo con las cosas con las que se asocia”.

Falk comentó también que una vez rechazó participar en un torneo de golf en Asia por siete millones. A ello sumó un ejemplo sobre el golf, el deporte con el que Jordan se divierte tras acabar su vida como jugador de baloncesto, que da una medida de sus aspiraciones económicas: “Aunque pierda 150.000 dólares en un día por jugar al golf y yo le ofreciera 150.000 el día siguiente por una aparición de cinco minutos, se reiría de mí y me diría que por qué no es 1.500.000”. Falk añadió una cosa más: “Hay pocos temas por los que haya sido criticado y las apuestas han sido uno de ellos. Pero es que le encantan porque es un tipo muy competitivo”.

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Jordan ya era muy suyo para los contratos cuando todavía jugaba y cuando no ganaba mucho pese a que ya destacaba como miembro de los Bulls. En 1992, ya como campeón, concedió una entrevista en la afamada revista Playboy en la que reconoció que rechazó dos grandes contratos por dos razones muy curiosas: uno porque no le gustaba el nombre y otro porque se estaba quedando calvo…

“Quaker Oats vino a mí para que anunciara un producto alimenticio de Van Camp’s. Llevaba judías y carne y creo que se llamaba Beanee Weenees. ¿Habéis oído hablar de él? Hicieron alrededor de un millón de dólares de caja al año. Pero para mí… ¿Cómo puedo ponerme frente a una cámara y decir que comeré Beanee Weenees?” 

“Si quería ser un hombre de negocios más duro, podría haber seguido con contratos como el de Johnson Products. Conseguí un trato con ellos de cara a uno de sus productos para el cuidado del cabello, pero empecé a perder pelo cuando todavía tenía dos o tres años más de contrato. Me salí de él. Podría haber sido más codicioso y haberles forzado a que me pagaran mientras me quedaba calvo, pero no lo hice”