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Más abundantemente: El cumpleaños de la Iglesia

Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. (Hechos 2:1)
 
Aquí está la historia del nacimiento del cuerpo de Jesucristo, la iglesia. Fíjate en el día en que esto ocurre, el día de Pentecostés. Pentecostés es una palabra griega que significa “cincuenta”. Este día es llamado así porque era cincuenta días después de la fiesta de la Pascua. Pentecostés era una fiesta judía que se nos da en el Antiguo Testamento bajo el título de la fiesta de las Semanas. Es llamada también la fiesta de los Panes Mecidos, porque consistía de dos barras de pan que eran cocidas de grano de la nueva cosecha. Pentecostés venia al final de la cosecha de trigo en Palestina, y debían tomar este nuevo trigo, los primeros frutos de la cosecha, y cocer de ello dos barras de pan.

Todo esto muestra cómo el Nuevo Testamento tiene sus raíces en el Antiguo. Estos dos panes eran los símbolos de los dos cuerpos de los cuales la iglesia sería formada: los judíos y los gentiles. Jesús dijo que vino primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel, los judíos. Pero dijo: “Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil” (Juan 10:16a). Se estaba refiriendo a los gentiles. Aquí, en el día de Pentecostés, Dios tomó a los judíos y los gentiles, y los reunió juntos y los bautizó en uno.

Estos panes del Antiguo Testamento debían cocerse con levadura. La levadura es el símbolo de pecado. Estos panes mecidos eran el único sacrificio en todo el Antiguo Testamento que tenía levadura incluida. Esta es la forma maravillosa que tiene Dios de decirnos que la iglesia no está formada por gente perfecta. Está hecha de santos, pero eran santos pecadores. Todavía tienen pecado en ellos. No está formada de aquellos que ya han alcanzado la perfección, sino de aquellos que están en el proceso de convertirse en lo que Dios quiere que sean, que tienen una autoridad divina y vida que obra en ellos cambiándolos. Por lo tanto, los panes se cuecen con levadura.

En ese bello simbolismo se encuentra el corazón de la iglesia. En el día de Pentecostés, justo en línea con la predicción del Antiguo Testamento, vino el Espíritu Santo. Tomó a ciento veinte personas que estaban reunidas en un sitio y los unificó. Aquí se encontraban ciento veinte individuos aislados que habían estado viviendo sus vidas bastante separados, unidos tan sólo por su mutuo interés en Jesucristo. Pero ahora son bautizados por el Espíritu a un solo cuerpo. El bautismo del Espíritu Santo no tiene nada que ver con ninguna demostración externa. No está precisamente asociado con las lenguas, el fuego o el viento. Estos eran efectos secundarios. Lo esencial era la creación del cuerpo, un cuerpo. Este era el cumpleaños de la iglesia.

Padre, gracias por Tu palabra que clarifica, que abre nuestros ojos para hacernos ver las cosas como son. Ayúdame a entender Tu iglesia y mi parte en ella como miembro de Tu cuerpo.
 
Aplicación a la vida
 
¿Continuamos reconociendo la debilidad y el pecado de nuestros intentos independientes de construir el cuerpo de Cristo, Su iglesia? ¿Estamos resueltamente dependiendo en Su Palabra y en el poder de Su presencia para sabiduría y fuerzas?
 

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